Amor sectario?

Si predicas amor por los rincones

de la tarde que gime por su ocaso

y en la mañana lanzas tu  campana

de predicador al mundo que duerme,

oh, tú, oh Költo, el despierto,

no entiendo la secta que arrastras

tras tus pasos de tímido libertador.

Galardonas a un jefe de aduana?

Sin ese galardón nada sería.

Apenas un fantoche prendido de un farol

que vende el humo de una sonrisa inexistente.

Me queda tu palabra amable,

tu voz bien modelada, la ternura

que parece servir a todos y se hunde

tras los pasos oscuros de una secta.

Acaso seas tú el líder de esa secta

con tu luna de piel bien camuflada

y tu reto de ser el number one.

No me esperes ahí que huele a rancio,

tú, que crees soñar despierto.

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