DERECHO O DEBER

Es nuestro derecho iluminar el día

con la luz que proviene de la risa,

de la bondad convicta y arraigada

como  arma predilecta en la contienda.

Es nuestro deber iluminar el mundo

con ojos encendidos de sorpresa,

de claridad y augurio esperanzado.

Pues si se apaga la luz de nuestras almas

no hay derecho ni deber que nos asista.

Cultivo llamas de amor para la vida

y en cada pensamiento  incendio el día

con ojos de loca enamorada.

 

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