EN LOS RAMOS, MIGUEL…

En Los Ramos, Miguel, como del rayo,

también como del rayo se me ha ido

esa alma espléndida y grandiosa

con quien tanto quería: la madre mía.

Siento tu rabia y tu dolor cercanos

al oceánico abandono de mi vida

y aún no calibro la hondura de esta herida,/

dilatada en los ecos más tempranos.

No reconozco al padre, a los hermanos,

todos parecen emprender la huida.

Por llamarlos familia soy suicida

y mi llanto empaña la voz de los arcanos.

De pronto me quedé sin las raíces,

navegando en un alma apuñalada

que pena por los tiempos más felices:

cuando la risa de mamá volaba

sanando los errores y deslices

de todo el que en su abrazo confiaba.

Extraído del Poemario ‘Concha de luz” de Isabel Ascensión M. Miralles

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