Solo una célula

Antes, cuando no se tenía conocimiento

de todo ese tinglado

que organiza el espermatozoide con el óvulo

en la fiesta del sexo,

no era posible responder así.

Así como lo hizo aquel muchacho

de angelical mirada y dudosa compostura,

tras conocer el fruto

de su iniciático periplo jacobeo.

Una hermosa criatura, ;carne y hueso,

esperaba, tal vez,  un apellido

en forma de paternal sonrisa, bienvenida

al ser desnudo en rueca de intemperies.

Fracasado el intento por la madre,

esta le dio las gracias, de igual modo.

-La sacaría adelante, por supuesto-

Un abrazo le dio, pues lo quería

a pesar de la frase tan aséptica:

” Por qué me das las gracias?

Tan solo ha sido un espermatozoide,

una célula más  entre millones ”

El telón no cayó.

Era la vida…

Isabel A. M. Miralles

 

 

 

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