Un flash cortés

A menudo alguien confunde amor con cortesía.

Ni siquiera tiene que existir maldad o engaño en ese hecho.

Es simplemente la costumbre de ser cívico a diario, sin más implicaciones que la norma y el agrado, cosa que usada en dosis adecuadas, puede facilitar determinados movimientos. Acciones podrín llamarse, pero no, son movimientos.

Como en el ajedrez.

Y es que todo es un juego de estrategias para algunos.

Más a mí no me engañan.

Saben en qué se nota la diferencia?

En que, contando ambos,amor y cortesía, con gestos de repetición, en el amor hay compromiso, lealtad, oro de morder, del bueno.

No ocurre lo mismo con la cortesía, flash del civismo que activa su botón bien queda y, tanto se autocomplace en ello, que puede permitirse ,quien le cambia el nombre por amor, invitar a champagne sin ser el novio.

Un flash cortés siempre refresca el alma. Es más que nada, al fin y al cabo.

Aunque siempre será menos que el amor.

Y si no, tiempo al tiempo.

 

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