Dejar ir

Aprender a dejar ir es una gran lección de vida, una buena opción y un gran paso hacia un nivel superior de consciencia.

Yin y Yan, la fuerza femenina y masculina, respectivamente, deben estar plenamente en equilibrio para lograrlo,  pues mientras que el primero aporta la aceptación y la tolerancia , el segundo contribuye con su determinación y su acción a ejecutar el movimiento necesario para que lo que ya no está en nuestro mundo deje efectivamente de estarlo. La espada del discernimiento corta y separa, sin dudar,  lo inservible de lo útil, lo esencial de lo perentorio, lo imprescindible de lo superfluo.

Lo que es es y permanece.

Lo que no es se diluye en el aire de la vacuidad. Tal vez para tener la oportunidad de nacer de nuevo con otra disposición más próxima a la bondad del ser que permanece.

Isabel  Ascensión M.Miralles

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