Espejo universal

Nadie está solo, aunque lo piense.

Aunque sienta la soledad

de todas las ausencias

y la muerte del más querido ser

le seccione el cauce de la sangre .

No somos el dolor que nos visita

o que un día decidiera quedarse

en nuestra casa.

No es nuestro dolor el unigénito.

Cuando te sientes solo,

vives la soledad del mundo,

el drama incontenible de la vida

que te eligió cual odre.

Cuando el adiós te puebla de abandono,

de crepúsculos nocivos y crueles,

eres tú cada ser

que en abandono vive.

Al revivir su sueño y su tristeza

estás sellando la hermandad del mundo.

Somos testigos de la vida,

laberinto mortal unido en red,

espejo universal de cuanto existe.

Infinitas raíces nos sostienen

antes y después de ser nosotros.

Isabel A. M. Miralles

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